Have you ever seen the rain?

Feb 6, 2025    #cuentos  

Un crack. Y el vacío.

El tiempo no se detiene, como dicen algunos.

El cuerpo cobra vida, y los brazos y piernas empiezan desesperadamente a buscar un asidero.

No hay.

La mente es una tormenta burbujeante. Ninguna idea llega a formarse del todo. Muchas aparecen fugazmente y no son de ayuda. Es una despedida, recuerdos, amores…

Tu cuerpo volando por el aire.

Cayendo.

Desde un décimo. A la calle asfaltada. No hay posibilidad de amortiguar la caída. De esta no sales.

Vas dando vueltas entre edificios. Ves el cielo, tan azul. Cuántos atardeceres quedarán sin ver, cuántos querrías haber visto. Pero no te da tiempo a arrepentirte demasiado. Te preparas para gritar. Abres tu boca y …

Se desintegra en mil pedazos de carne hecha pulpa. Nadie avisó al asfalto de que te acercabas. No hubo preparación posible. Parece que este te mira con cierta culpabilidad. “No sabía que venías” parece que te dice.

Los coches frenan de golpe. La gente ahoga gritos. Algunos corren lejos, unos pocos se acercan, las manos tapando bocas abiertas de sorpresa y asco.

Un viejo hombre te mira desde una terraza, y vuelve su mirada al periódico. “No somos nadie”.

Tú si eras alguien. Durante 33 años lo fuiste. Alguien. ¿Alguien?.

Un perro se escabulle y empieza a olisquearte un trozo de tu cara. Un trozo que contiene un ojo que todavía ve. Un cuarto de tu cerebro está haciendo un esfuerzo inmenso por seguir funcionando, te permite ver (a una parte muy pequeñita y picadita de ti) el hocico del perro lamiendo tu sangre. “La vida sigue”. Es lo último que piensas. Luego negro.

Y en un instante recorres todo el futuro del universo hasta el final, que acaba en una explosión de luz. Sigues siendo tú, pero eres más, mucho más. Eres todo lo que hay. Espera. Hay incluso más.

Otras burbujas, lejos y cerca, como tú. En todas las direcciones, en más direcciones de las que conocías. Hasta el infinito.

Te asomas una por una. Ves en todas esa maldita ventana que se rompió. Esa rápida caída al asfalto.

Oyes una voz. No. Muchas voces, todas tú, pero no exactamente. Pasa el tiempo, una cantidad de tiempo inimaginable. Todas las voces se hacen más fuertes, se mezclan, se solapan. Entre todas las ondas que se suman y destruyen empieza a intuirse un patrón.

Es ¿una canción?. Empiezas a entender la letra, esa música… es ¿Have you ever seen the rain de Creedence Clearwater Revival?

¡¿Qué?!

Todo se apaga. Pierdes la consciencia mientras oyes “When it’s over, so they say, It’ll rain a sunny day, I know, shinin’ down like water…

I wanna know, have you ever seen the rain, Comin’ down on a sunny day?